Cuatro ideas para una Navidad sin residuos

La Navidad es una época en la que, como en cualquier otra festividad señalada, se genera una gran cantidad de residuos que terminan colapsando los contenedores del próximo año nuevo. Esto sucede porque solemos asociar celebración con consumismo, pensamos que si no compramos lo suficiente no serán unas navidades memorables.

Hemos desviado el foco hacia el lado más material, cuando lo que realmente importa son las personas y la experiencia compartida en ese momento concreto. Este es el verdadero regalo, el más sostenible, y el que recordarás con cariño con el paso de los años.

Esta idea de celebración basada en la experiencia y no en los objetos me hace recordar unas imágenes que descubrí en una exposición sobre el Burning Man, un festival en mitad del desierto que se conoce por la quema de una gran escultura de madera con forma humana. Allí, una gran multitud de personas conviven durante una semana bajo unas mismas premisas, centradas en la creatividad y el respeto por el medio ambiente.

Lo que realmente despertó mi interés en esas dos imágenes fue el significado que para mí guardaba la relación entre ellas. Ambas tomadas desde el aire, la primera mostraba el gran despliegue del evento, y la segunda, realizada desde la misma posición después de que terminara el evento, sin rastro alguno de lo que allí había acontecido, únicamente la parte inmaterial del momento vivido será lo que perdurará en la memoria de todas las personas que asistieron al festival.

La experiencia centrada en la parte más emocional e inmaterial podríamos extrapolarla a nuestros próximos momentos compartidos y de esta manera celebrar unas navidades más sostenibles.

Aquí tienes una pequeña lista de ideas para una Navidad más sostenible.

Comparte experiencias
Estas, como ya he mencionado antes, tienen un valor sentimental mucho más alto que los objetos materiales y además no estarás generando residuos innecesarios. En esta publicación encontrarás tres postales animadas con diferentes experiencias que puedes compartir libremente.

Produce con tus propias manos
Si preparas unas galletas de jengibre o escribes una postal con un mensaje dirigido a la persona a la que se la vas a regalar conseguirás un objeto único y te ahorrarás el estrés y la falta de originalidad de los productos producidos en serie en la mayoría de las tiendas de los centros comerciales. 

Compra local
En la mayoría de pueblos y ciudades tenemos a nuestro alcance establecimientos con productos artesanales de muy buena calidad y producidos de forma justa. Comprando en ellos estás adquiriendo un producto duradero y que respeta nuestra salud y la del planeta, y al mismo tiempo estás apoyando al pequeño comercio para que siga en activo. Además, la experiencia de compra será mucho más agradable, tranquila y efectiva que perderse por los laberínticos pasillos de unos conocidos grandes almacenes (yo nunca consigo salir por la misma puerta por la que entré).

Envuelve y decora tus regalos con materiales ya existentes y renovables
Papeles de revistas o periódicos se pueden convertir en papel de regalo, recuerda que lo que realmente importa es el misterio de no saber exactamente qué te han regalado, la estética en sí del embalaje es algo secundario. No obstante se pueden hacer envoltorios muy bonitos, incluso útiles y reutilizables. La técnica japonesa furoshiki consite en envolver cualquier objeto con una tela cuadrangular, que al mismo tiempo se convierte en otro regalo. Una servilleta, un trapo de cocina o incluso un pañuelo.

La Navidad puede ser un buen momento para comenzar a reflexionar sobre nuestra manera de vivir las celebraciones en general. Recuerda que no es necesario dejarse llevar por todo el ruido de información procedente de los mensajes publicitarios. Escuchándonos a nosotros mismos y siendo conscientes de lo que realmente nos llena podemos conseguir diseñar nuestra vida tal y como queremos vivirla.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *