Empiezan las fiestas para una generación consciente

Las gambas, el solomillo o el jamón son los grandes clásicos de los festines navideños. Una mesa sin uno de estos tres actores principales sería tan desconcertante como disfrutar del banquete sin la voz de Rafael emanando desde el televisor del fondo de la sala.

Desde FAM no estamos aquí para cambiar la tradición, que nos encanta, solo hemos venido a cavilar en cómo conseguir un consumo (gastronómico) navideño propio de una nueva generación más consciente.

Empecemos por las preferencias alimenticias. Qué comer lo decide cada uno, pero estaremos de acuerdo en que sería algo egoísta no pensar que para el beneficio de nuestro planeta y nuestra salud es necesario consumir menos carne (y de mejor calidad) y más verdura.

Como embajadores de l’horta de València, proclamamos el protagonismo que merecen los productos vegetales en cualquier mesa navideña que se preste como opción más sostenible. Y la sostenibilidad no es más que satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las del futuro. 

Tenemos un producto vegetal que ya muchos quisieran, así que aprovechémoslo y que no quede relegado solo a un acompañamiento del plato principal.

El siguiente paso que debemos plantearnos es cómo conseguir estos productos para obtener unas elaboraciones más honestas. Para ello lanzamos 4 pautas con las que ir en busca de nuestros aliados en la cocina esta Navidad:

  • Informémonos de qué hortalizas y frutas de variedades locales tradicionales están en temporada. Y ya después pensemos qué recetas cocinar para que las incluyan en la medida de lo posible. En este orden. Pd. Os lo ponemos fácil, podéis consultarlo aquí.
  • Compremos en mercados de confianza que nos aseguren productos km0. Ayudaremos a reducir la huella de carbono en lo posible. Lo de llevar bolsas de casa y demás ya os lo sabéis.
  • Una buena alternativa es optar por supermercados cooperativos como Som Alimentació. El único en València que promueve un nuevo modelo de consumo donde el poder de decisión lo tienen las personas consumidoras y productoras de alimentos.

 

Y ya para acabar, permitidnos que hagamos hincapié en la primera de estas pautas. ¿Por qué optar por variedades tradicionales locales? Poco se habla de esto. La genética de las semillas de variedades tradicionales está perfectamente adaptada a las condiciones medioambientales de su territorio. Variedades resistentes que aseguran la biodiversidad y están adaptadas a bajos insumos.

Para que nos entendamos, no es igual de sostenible cultivar aguacates que naranjas en Valencia. El consumo del agua para el cultivo del aguacate, al no ser un cultivo tradicional ni propio de nuestro clima, es mayor que en otras variedades autóctonas.

Solo si demandamos en los mercados y tiendas estas variedades, aseguraremos que los productores recobren el interés por cultivarlas. No perdamos esta herencia cultural y hagamos que estas Navidades tengan un discurso más coherente en la mesa, bromas de cuñados aparte.

Hasta podemos conseguirlo en la selección de nuestros regalos, pero esto daría para otro artículo. Solo os dejamos una idea, ya que apoya la causa de la que veníamos hablando: Tasta’l d’ací.

Bones festes!

TEXTO EN COLABORACIÓN CON FAM.

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