Guía básica para empezar a vivir con menos residuos

Seguir instrucciones puede ser de gran utilidad en algunos aspectos de nuestra vida, como por ejemplo para montar un mueble o preparar una receta. Pero, cuando hablamos de algo tan subjetivo y arraigado en nuestra identidad como son nuestros hábitos, los pasos a seguir ya no pueden ser ni tan precisos ni tan inmediatos. Modificar ciertos patrones de comportamiento es algo bastante complejo y lleva su tiempo. Además, a mi modo de ver, para que este mecanismo de cambio se active debe haber algo interno y externo que lo motive (vivir acorde a tus principios, simplificar nuestra vida, contaminar menos…).

Cuando comencé a indagar sobre cómo reducir mis residuos hice lo que la mayoría haría en ese momento, buscar e intentar seguir los pasos de aquellas personas que ya habían recorrido ese camino hacia una vida más sostenible.

Así que si te estás planteando vivir con menos residuos aquí tienes algunos puntos clave a tener en cuenta antes de embarcarte en este proceso.

Llevas un tiempo observando tu entorno. La creciente contaminación empieza a cubrir muchos de los lugares que recorres. Los espacios libres de basura empiezan a desaparecer, incluso las áreas menos transitadas y más alejadas del tráfico diario acumulan envases y objetos abandonados.

Estás cansada/o de las escasas, o más bien casi inexistentes, medidas políticas que se están tomando para combatir el cambio climático.

Te molesta no saber qué ingredientes exactamente contienen los alimentos que consumes y te pierdes en el largo e indescifrable contenido de un producto cosmético que probablemente contenga más elementos tóxicos de los que pensabas.

Esta realidad no te agrada, no la compartes y tampoco quieres contribuir a su perpetuación. Así que llegas a la conclusión de que quieres dar ejemplo con tu estilo de vida, pasar a la acción y empezar a ser parte de la solución.

Observar tus residuos es la mejor manera de tomar conciencia sobre nuestros hábitos de consumo. Es aquí cuando debemos preguntarnos cómo generamos nuestra basura y de dónde proviene. Quizá repares en la cantidad de tazas desechables de café que consumes día tras día o en los envases de productos cosméticos sin acabar que acumulas en la estantería de tu baño.

Después de indagar en nuestra basura y tomar conciencia de cómo se origina debemos reflexionar sobre estos hábitos y plantearnos una alternativa más sostenible, como por ejemplo llevarte tu propia taza o botella reutilizable para que te la rellenen en cualquier cafetería o preparártelo tú mismo en casa. Ahorrarás dinero y tu casa olerá a café recién hecho por las mañanas.

Esta fase es mejor ir haciéndola poco a poco. Si has encontrado varias costumbres que quieres cambiar, céntrate en las que consideres más importantes y fáciles de aplicar y ve abordándolas una a una. Cada persona tiene una forma distinta de organizarse, escoge aquella que te sea más cómoda.

Transformar nuestros hábitos no es algo que ocurra de forma inmediata. Apóyate en otras personas que también han empezado a reducir sus residuos para inspirarte, nunca para compararte con ellas. Cada persona es diferente.

Encuentra tu ritmo, márcate tus propios retos y celebra cada pequeño logro conseguido. Y sobre todo disfruta del proceso.

2 replies on “ Guía básica para empezar a vivir con menos residuos ”
  1. Hola Leandra.
    He conocido tu web por una amiga común y tras leer tus entradas he sentido el impulso de escribirte. Suscribo tus reflexiones al 100%. Tengo sólo algunos cuantos años más que tú y recuerdo una infancia de playa y mar sin bolsas ni fragmentos de plástico flotando, y tampoco hace tanto de eso. Ahora cada vez q doy un paseo vuelvo a mi toalla cargada de plásticos y colillas que otras perdonas decidieron abandonar. Es muy triste. Por eso, un proyecto como el tuyo, concienciar desde la ilusión de que somos capaces de hacer algo, me ha llamado a escribirte . Yo soy la cliente rara de mi puesto de toda la vida del mercado que lleva sus propias bolsas, que las usa una y otra vez hasta que se rompen, que las rechaza cuando no las ha pedido… y aun asi insisten. Siempre llevo, como tu aconsejas bolsas de tela en el bolso y en mi despacho las tazas son de porcelana y cristal, nada de plástico desechable. Pero hay tantas otras cosas que no hago que voy a seguir tu guía fácil y a ver si avanzo un poco más. Reducir y reutilizar creo que es la clave pero …¡cómo cuesta luchar contra la corriente¡ Gracias, Leandra, te seguiré con atención e ilusión.

    1. Hola Ester!
      Qué alegría leerte, pues este blog acaba de arrancar y tu has estrenado la sección de comentarios 🙂
      Sí, como tu bien comentas es muy triste ver como estamos contaminando nuestro planeta. Por eso me animé a intentar vivir de forma más sostenible y a compartirlo con todas aquellas personas que se animen a hacerlo. Es un gran cambio, pero es muy satisfactorio vivir acorde a tus principios y te aseguro que cuando empiezas ya no hay vuelta atrás.

      Qué bien que seas ese bicho raro que va con sus propias bolsas a comprar al mercado, yo también lo hago, incluso llevo recipientes para comprar queso y otras cosas. Yo quiero ser positiva y pensar que dentro de unos años esta será la manera más común de ir a comprar.

      Muchas gracias por leerme, mensajes como el tuyo hacen que este proyecto tenga todavía más sentido, pues mi intención es poder ayudar a personas como tú, que con pequeños gestos quieren vivir de forma más sostenible. Espero que todo lo que vaya publicando te sea útil.

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