El aire que respiramos. Cómo limpiar sin contaminar

¿Qué entendemos por suciedad? ¿Manchas? ¿Polvo? ¿Bacterias, virus, hongos?¿Moléculas químicas de síntesis (artificiales) tóxicas?

 

Un ambiente limpio debería estar libre de estos elementos, ya que todos ellos son nocivos. Sin embargo, si limpias tu casa con productos convencionales los eliminarás a cambio de ensuciar el aire, los tejidos y las superficies.

 

Quitagrasas, friegasuelos, limpiabaños, multiusos, limpiacristales y un sinfín de productos de limpieza convencionales están hechos de agentes cáusticos, derivados del cloro, sustancias irritantes, disruptores endocrinos. Compuestos químicos artificiales, muchos de ellos volátiles, que respiramos y acaban circulando por nuestra venas y produciendo multitud de enfermedades no tan inmediatas como las producidas por los virus, pero en la mayoría de los casos mucho más mortíferas. Y todos estos productos de limpieza no solo ensucian tu casa y a los que viven en ella, ensucian también el medio ambiente.

 

Investigaciones recientes (1,2) han descubierto que la contaminación en los espacios cerrados es entre 2 y 5 veces superior a la del exterior, debido a las sustancias químicas tóxicas volátiles que emanan de pinturas, detergentes, suavizantes, barnices, limpiadores, plásticos…

 

Pasamos mucho tiempo en casa (el 70 %) y en lugares cerrados (90 %) por eso es muy importante que tomemos conciencia de que hay que cuidar la calidad del aire que respiramos (3). Así que limpiemos sin ensuciar. ¿Cómo? Hay una serie de productos de limpieza igual de efectivos, o más, que los convencionales, que son inocuos y mucho más baratos.

 

El rey de los productos de limpieza sostenibles es el jabón natural, ese que hacían nuestras bisabuelas: limpia profundamente pero con suavidad y desinfecta ya que destruye todo tipo de microorganismos. Está recomendado por la OMS como el mejor aliado contra el coronavirus. Sirve para la limpieza de todo todo tipo de superficies, no contamina nuestro entorno y es 100 % biodegradable.

 

El vinagre blanco o de manzana es un producto multiusos para el hogar que destaca por ser muy útil para eliminar los restos de cal en baños y cocinas. Es desinfectante, desengrasante y suavizante para la ropa y el pelo.

 

El bicarbonato sódico también es un elemento imprescindible en un hogar limpio y respetuoso con el medio ambiente. Elimina la suciedad, la grasa y los olores. Muy efectivo en la limpieza de hornos. Con propiedades blanqueantes.

 

El limón es antical, quitamanchas, blanqueador de la ropa y desinfectante. Sus propiedades son parecidas a las del vinagre, aunque su olor es más suave y agradable.

 

Con estos cuatro productos se puede tener una casa perfectamente reluciente, con un nivel de desinfección adecuado y libre de tóxicos. Limpia de suciedad de cualquier tipo. Añadiendo unas gotas del aceite esencial que más te guste conseguirás que tu casa además de limpia de verdad huela muy bien.

 

Si decides hacer el cambio a una limpieza más respetuosa con nuestro entorno observarás que los olores y las sensaciones que percibes del ambiente que te rodea son muy diferentes a las que sientes cuando la casa ha sido limpiada con productos convencionales, agresivos y contaminantes. Después de limpiar te envuelve una especie de silencio de los sentidos, honesto y acogedor. Las cosas están limpias, sin más. No hay efectos secundarios y de alguna manera tu cuerpo es capaz de percibirlo.

 

Texto en colaboración con Ester Sánchez y José, creadores del proyecto Fresco, jabón ecológico, artesanal y solidario.

 

(1) The changing face of urban air pollution. Alastair C. Lewis. (2018) Science. Vol 359, pp. 744-745 (2018) DOI: 10.1126/science.aar4925

 

(2) Volatile Chemical products emerging as largest petrochemical source of urban organic emissions. Brian C. McDonald et al. (2018) Science. Vol 359, pp. 760-764. DOI: 10.1126/science.aaq0524

 

(3) hogarsintoxicos.org

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