Pautas sostenibles para tu proyecto en papel

La impresión sostenible de un proyecto sobre papel significa tener que pensar primero qué impacto tendrá este en mi entorno y qué alternativas tengo para reducirlo. Desde Impresum nos recomiendan que, antes de abordar un trabajo de imprenta, conozcamos cuáles son los elementos clave a tener en cuenta para que nuestro trabajo impreso sea lo más responsable posible.

 

Cantidad y formato
La primera pregunta que tenemos que hacernos es qué cantidad necesitamos imprimir. Para imprimir 100, 500 o 1.000 libros es muy importante el formato, recurrir a los estándares nos hará ahorrar mucho papel, ya que las hojas que se fabrican suelen tener como base los formatos DIN (un formato cuadrado es sinónimo de desperdicio).

 

Digital vs offset
Dependiendo de la cantidad, a veces no es posible decidir la tecnología de impresión, en ocasiones será obligatoria la impresión digital, otras veces será requerida una impresión offset. Por un lado, la impresión digital te permite imprimir la cantidad justa con un poco más de merma, justo lo opuesto que la impresión offset, que requiere de más recursos energéticos y más desperdicio, además siempre lleva implícitos unos costes de arranque y el tiempo que supone. En cambio, el offset es más limpio en cuanto a tintas ya que podemos hacer uso de tintas de base vegetal.

 

Cabe recordar que si queremos ser más sostenibles deberemos prescindir de colores metálicos, barnices o colores muy eléctricos (sus pigmentos son más contaminantes) y decantarnos por una baja cobertura de tinta. Esto beneficia el futuro compostaje de la pieza. El papel por lo general es biodegradable, pero si le añadimos mucha tinta dificultamos este proceso.

 

Papel
Es mejor que el papel sea 100% reciclado. Según ASPAPEL este material puede llegar a entrar hasta 7 veces en el ciclo de producción si se recicla correctamente. Esta elección fomenta la reutilización y por lo tanto un diseño más consciente y circular. La segunda mejor opción sería escoger papel certificado FSC, puesto que nos garantiza que proviene de fuentes forestales gestionadas de forma responsable.

 

Hay que evitar usar materiales plásticos porque dificulta su posterior reciclaje, salvo en aquellos proyectos que lo requieran para prolongar su vida útil.

 

Encuadernación
Siguiente paso, la encuadernación. En este punto la elección dependerá en gran medida de la pieza o tipo de proyecto. Aquí tienes, de mayor a menor grado de sostenibilidad buenas opciones para encuadernar:

 

Solo doblar
Objetos cortados y metidos en carpetas automontables. (solo haciendo uso de un troquel, sin pegados)
Grapados o cosidos tipo singer
Encuadernado con lomo rústica
Encuadernado lomo fresado
Encuadernación gusanillo o wire-o
Encuadernación tapa dura
Otro tipo de encuadernaciones que incluyan cajas forradas.

 

Por último, es recomendable hacer uso muy leve de los acabados, por ejemplo solo en portada o una parte pequeña del proyecto.
Mejor usar un papel ya tintado en masa, que darle toda una capa de color, más un UVI. Por orden de sostenibilidad estas son algunas opciones en cuanto a acabados.

 

Troquelar
Golpe en seco
Stamping o Hot stamping
Serigrafía (UVI incluido)
Plastificados (en poco tiempo habrá oxo biodegradable)
Retractilado (salvo cuando se usa material biodegradable)
Barnizados

 

Impresum es una imprenta ubicada en Valencia y sus buenas prácticas en el campo de la impresión son bastante significativas. Reciclan 16.000 kg de papel al año y todos los bidones de plástico y envases de tintas contaminados. Reducen al máximo el uso de plastificado, ya que muchos de sus clientes ya lo exigen, y ellos no lo ofrecen salvo que sea estrictamente necesario. Acaban de implantar un retractilado de origen vegetal biodegradable y cada año aumenta un 5% el uso de papel reciclado porque lo fomentan entre sus clientes y cada vez son más los que lo demandan. Además se han certificado como imprenta FSC®.

 

Y no solo eso, se han propuesto ser más eficientes con el uso de la energía en sus instalaciones y están midiéndola para poder instalar placas solares con el objetivo de conseguir que parte de su fuente de energía (entre un 30 y 50%) sea de autoconsumo.

 

Texto en colaboración con Daniel Matoses, gestor de proyectos en Impresum.

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