Una compra, un voto. Convierte tu consumo en una herramienta para el cambio.

Cada vez que añadimos un bien o servicio al carro de la compra, sea físico o a través de una e-commerce, no solo estamos ejerciendo nuestro derecho a consumir libremente, también estamos apoyando un sistema de producción que se centre en el bien común o por el contrario contribuya a dañar el planeta y a las personas que lo habitamos.

Según Brenda Chávez, periodista y autora del libro Tu consumo puede cambiar el mundo, el 50% de los consumidores son responsables y coherentes. Las personas que practican un consumo consciente tienen en cuenta otros factores más allá de los asociados a la calidad y al precio de lo adquirido, también se preocupan por destinar su dinero a negocios y marcas que apuesten por modelos de producción con unos valores sociales y medioambientales sostenibles, que aporten riqueza y bienestar no únicamente a unos pocos sino a una gran mayoría.

Como personas-consumidoras debemos ser conscientes del verdadero poder que guardan nuestras decisiones diarias de compra, pues con cada una de ellas estamos dándole forma al mundo en el que queremos vivir.

Existen motivos de sobra por los que transitar hacia un consumo más crítico, pero principalmente es necesario hacerlo por razones medioambientales y sociales. 

Global Frootprint Network nos indica que cada año consumimos 1,7 tierras en recursos. Esto significa que estamos consumiendo y produciendo por encima de la capacidad del planeta para renovarse. Por eso, es importante decantarnos por productos con un menor impacto ambiental y que aporten un verdadero bienestar social. En definitiva, consumir menos y mejor.

Aquí van unas cuantas alternativas para que te animes a practicar un consumo más responsable.

Alimentación –– Busca comercios locales que tengan productos de proximidad, ecológicos y precios justos. Una buena opción son los supermercados cooperativos o pequeños comercios de barrio.
También es importante reducir de forma considerable el consumo de carne y aumentar la proporción de vegetales en tu plato para combatir el cambio climático.

Movilidad –– Desplázate en bicicleta o en transporte público, sobre todo por ciudad y en trayectos cortos. Limita el uso del coche y compártelo siempre que sea posible.

Ahorros –– Traslada tu cuenta corriente a la banca ética e invierte tu dinero en economía real y proyectos responsables que generen un impacto ambiental, social y cultural positivo. Y contrata seguros (hogar, coche, negocio, etc.) con compañías responsables. En Atlantis, Seryes o Arç puedes contratarlos.

Política –– Apoya con tu voto a los políticos que realmente vayan a utilizar nuestro dinero en beneficio de las personas y de nuestro entorno.

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