Vestir para el cambio climático

Llegados a este punto en el que “hemos creado un modelo de desarrollo insostenible que nos ha llevado a una realidad muy cercana al colapso” (Salcedo, 2014) es urgente que nos convirtamos en consumidores expertos y volvamos a evaluar el significado de nuestras pertenencias.

 

La reducción drástica (y real) de nuestra indumentaria mejoraría aspectos individuales como son la funcionalidad, la organización y la movilidad, así como aspectos medioambientales y éticos, como la durabilidad y el consumo. Una vez más, volver la mirada hacia la naturaleza nos hace observar el peculiar comportamiento de las plantas CAM (Crassulacean Acid Metabolism), plantas que consumen menos para sobrevivir en climas semiáridos, el futuro climático que muy probablemente nos espere a ciertas regiones del planeta. Estas plantas han desarrollado un modo especializado de fotosíntesis que les permite crecer consumiendo la mitad. Un comportamiento frente a las dificultades para el desarrollo con las que se encuentran en su propio entorno. Comportamiento extrapolable a los aproximadamente 10.000 millones de personas que conformarán, si nuevas pandemias no lo impiden, la población mundial a lo largo de este siglo.

 

Texto e inspiración de Vivian Campbell. Vivian es ilustradora especializada en ilustración editorial y publicidad. Ingeniera Informática en Sistemas UPV y Diseñadora de Moda EASD. De estos últimos estudios, nace el interés por la moda sostenible y el decrecimiento como respuesta a los modelos de consumo actuales.

 

Armarios reducidos de Vivian Campbell, Leandra Boj y Bianca Fuentes. Bianca Fuentes es estilista y consultora especializada en moda slow y sostenible. Forma parte de Upcyclick desde 2017. Con su proyecto divulgativo Estilismo Consciente redefine las bases del estilismo con responsabilidad y sin imposiciones.

 

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